viernes, 4 de noviembre de 2016

No le tengo miedo a nada

Hace unos días le pregunté a un amigo mío: ¿y tú a qué le  tienes miedo? Él me miró un poco sorprendido por la pregunta y me dijo muy seguro de sí mismo: “Yo, a nada” y yo pensé para mis adentros “no me lo creo”. Soy de las personas que piensa que todos tenemos miedo a algo, ya sea a las arañas, o a algo más abstracto como la soledad o miedo a tener miedo, como dicen algunas de las preciosas frases que leemos a diario en Instagram.

Considero que  a lo largo de nuestros días es imposible que jamás salgamos de nuestra querida zona de confort y experimentemos ese nerviosismo, expectación hacia lo nuevo o rechazo hacia lo extraño. Da más seguridad aquello que consideramos próximo a nosotros, semejante, incluso podríamos decir normal. Pero la pregunta que me hago constantemente cuando alguien habla de algo normal es: ¿qué es en realidad normal? Sí, de acuerdo la propia palabra lo dice, lo que se considera norma o regla social, pero a mí la palabra normal me suena a alguien o algo que no quiere salirse de la habitual para pasar desapercibido y no resultar algo raro ante los demás. Por ello creo que deberíamos admirar más a aquellas personas que no les asusta ser diferentes, es más buscan serlo, y no mirarles como un bicho raro, sino tratar de conocerles y por qué no, averiguar qué es para ellos “normal”.

Es curioso, cuando conocemos a alguien por primera vez, la primera información que recabamos de manera incluso inconsciente es a través de su forma de vestir y, más adelante, por su forma de hablar o expresarse. A partir de ahí  nos hacemos una idea de cómo es la otra persona, aunque a veces nos equivoquemos soberanamente. A lo que me refiero con esto es que la primera impresión y la apariencia de una persona es lo primero  que observamos, y de ello hacemos uso muchas veces para creer que no tenemos nada que ver con esa persona, únicamente por el modo de vestir, creemos ingenuamente que no tenemos nada en común. Puede que estemos cerrando puertas a conocer a alguien  excepcional por el mero hecho de que su apariencia es totalmente opuesta a la nuestra, por eso creo que tal vez deberíamos apartar los estereotipos que guardamos en nuestra cabeza y tener la mente un poco más abierta y estar dispuestos  a conocer a personas de todo tipo, cualquier nacionalidad o  edad, porque desde mi punto de vista los estereotipos son bastante cerrados, se basan en lo meramente superficial y se quedan en meros prejuicios lejos de la realidad. Por ello otra vez quizá esté hablando otra vez de miedo, miedo a lo diferente.

Ya, ya sé que seguro que habréis oído la frase de ”si todos  fuéramos iguales el mundo sería muy aburrido”, pero, es que es totalmente cierta, si todos vistiéramos exactamente igual, actuáramos y opináramos igual, nadie destacaría por nada, ninguna cualidad de ninguna persona nos parecería excelente, porque todos los demás ya la tendrían.


¿Mi consejo? No tengas miedo o sientas rechazo hacia personas porque creas que son raros, simplemente son diferentes a ti, o tú  diferente a ellos, pero de todas formas… nadie ha dicho que eso sea malo,¿no?

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